La tradición popular afirma que el término municipal, en época medieval, estaba compuesto por infinidad de núcleos poblacionales (como demuestran los restos de iglesias y ermitas) distando poco entre sí (ermita de Pinilla, ermita de -hoy Sotuélamos-, iglesia gótica en Cerro Bueno -la actual iglesia de Santa Catalina-, ermita de la Magdalena, Santa Ana, convento de Agustinos, ermita de San Roque, ermita de la Pura), aunque los más importantes eran la aldea de Sotuélamos (Soto de Álamos), San Miguel de Susaña y Santa Catalina (cerca de las Salinas de Pinilla). Éstas, a caballo entre los siglos XII y XIII, se unieron en Cerro Bueno formando lo que hoy es El Bonillo, en el sitio donde se encontraba una pequeña iglesia de estilo gótico. La explicación del proceso parece confirmada arqueológica e históricamente. Sin embargo, los topónimos trasmitidos no tienen ninguna confirmación etimológica y apenas sentido. Lo más plausible es que Sotuélamos y El Bonillo, procedan de términos latinos trasmitidos y deformados a través del árabe y el mozárabe, y que los pretendidos Soto de Álamos y Cerro Bueno, no sean más que explicaciones populares a posteriori sin fundamento.
Se dice que la unión tuvo lugar porque estos tres núcleos de población se hallaban situados en vaguadas que, en época de lluvias, eran de fácil inundación y porque en El Bonillo había mucha caza y buenas tierras. Poco después en el año 1538 se le concede la segregación del Alfoz de Alcaraz.
De estas tres aldeas originales se conserva:
– Sotúelamos: la ermita y la propia aldea.
– Complejo Lagunar de Navalcudia-Susaña se compone de varias lagunas endorreicas que aparecen en épocas de importantes lluvias y a las que acuden aves migratorias.
– San Miguel de Susaña: data del Imperio romano y se conservan las ruinas de una antigua posada actualmente conocida como Casa Redonda.
Formado el pueblo, absorbiendo a la población circundante, El Bonillo pasó a la jurisdicción de Alcaraz.
En 1475 la ciudad de Alcaraz se rebela contra el Marqués de Villena, poniéndose de parte de los Reyes Católicos; los habitantes de El Bonillo también se alzaron en armas y solicitaron la ayuda de los alcaraceños. Éstos enviaron sus tropas que, engrosadas con las de El Bonillo, se pusieron en marcha para liberar al pueblo de Munera del dominio del Marqués.
El 27 de noviembre de 1532 la emperatriz Isabel le concede facultad para sentenciar sus propias causas civiles, siempre que no excediesen de los 400 maravedíes. La misma emperatriz Isabel el 11 de enero de 1534 le cedía la propiedad de la Dehesa Nueva. Posteriormente el emperador Carlos I de España y V de Alemania le otorga el título de Villa por una carta privilegio dada en Barcelona el 12 de febrero de 1538: «Haciéndole merced a la Villa de El Bonillo de eximirla de la ciudad de Alcaraz donde era sujeta, y hacerla villa de sí y sobre sí y darle jurisdicción civil y criminal (…) Y os damos poder y entera facultad para que podáis poner y tener, y pongáis y tengáis horca y picota (…)». Esta picota es el rollopicota, hoy conocido como Rollo de San Cristóbal, donde se ajusticiaba y exponía a los reos a la vergüenza pública.
Pergamino del privilegio de villazgo en 1538. Foto- Archivo Histórico Provincial
El 20 de junio de 1566 Felipe II ratificó la concesión otorgada por Carlos I, y le amplió la jurisdicción «(…) Se le amplíe y acreciente de nuevo dos terceras partes de dos leguas vulgares que hay de término desde la Villa de El Bonillo hasta el mojón de Villarrobledo que es junto a la ermita de Sotuélamos (…) y que la misma ampliación se le de a la redonda y contorno de la dicha Villa de El Bonillo».
Pergamino del privilegio de ampliación de término por Felipe II en 1566. Foto- Archivo Histórico Provincial
Entre sus monumentos y lugares de interés que podemos visitar destacan:
El Ayuntamiento del siglo XVI, donde se guarda la carta del privilegio de villazgo concedido por el emperador. Esta construcción de estilo renacentista consta de dos arquerías de piedra desiguales. La inferior consta de 4 arcos y la superior de 8.
Iglesia de Santa Catalina de estilo renacentista siglo XVI-XVIII. Destaca la ventana plateresca en el primer cuerpo de torre de la iglesia, de estilo herreriano. En su interior se ubica el Museo Parroquia, y fue declarada bien de interés cultural el 22 de diciembre de 1992.
Mención aparte merece el cuerpo que se edificó para albergar al Cristo de los Milagros. Se edificó anexo al templo y a la torre y se abre a él en el primer tramo de la nave lateral del lado del evangelio. Tiene planta rectangular de la que dos tercios lo ocupa una capilla cuadrada y con cúpula semiesférica con linterna, y un camarín que acoge al Cristo. El tercio restante lo ocupan dos pequeñas salas superpuestas destinadas a Museo, donde se esconde una de las joyas de este municipio, El Cristo abrazado a la cruz, de El Greco, también posee obras cuyo valor es incalculable. Entre ellas, podemos contemplar una de las más representativas para los bonilleros, El Cristo de los Milagros, del artista Vicente López. San Francisco de Paula, y San Pedro Arrepentido, obra que se le atribuye a José Rivera, y La Magdalena, de Andrea Vaccaro, entre otras pinturas.
Este año se ha añadido otras obras de gran valor artístico, como las tablas de Juan de Borgoña, halladas al restaurar el retablo de San José, que se exponen en una sala a la que se accede por la escalera de caracol que sube a la torre de concepción Vandelviresca.
El Rollo o picota monumento donde se sometía a los reos a la exposición pública, del siglo XVI.
Antes de llegar al pueblo nos encontramos con la Casa Quiteria. En los capítulos XIX, XX, XXI y XXII de la novela Don Quijote de la Mancha, se habla y detallan las Bodas de Camacho. Los historiadores y estudiosos sitúan la aventura por estas tierras, la mayoría la señalan del entorno de El Bonillo. Los protagonistas de la boda son el rico Camacho, la hermosa Quiteria, y el enamorado pastor Basilio. Muy posiblemente el pueblo de Basilio fuese El Bonillo.









