Lugar donde encontraron la muerte el 31 de agosto de 1907, en un enfrentamiento con la Guardia Civil,

los bandidos: Francisco Ríos González «Pernales» y Antonio Jiménez Rodríguez «Niño del Arahal»

 

Pico de la Sarga

Villaverde de Guadalimar es un pequeño pueblo situado en la Sierra de Alcaraz, al sur de la provincia de Albacete. Su historia es tranquila y discreta, ligada a la tierra, al monte y al agua del río Guadalimar, que da nombre a la localidad.

Aunque se han encontrado restos que indican presencia humana desde épocas antiguas, posiblemente íberos o romanos, su origen se remonta, con probabilidad, a tiempos medievales, cuando estas tierras formaban parte de los dominios fronterizos entre los reinos cristianos y musulmanes. Tras la Reconquista, el territorio fue incorporado a la corona de Castilla y, con el paso de los siglos, fue creciendo lentamente como aldea dependiente de Alcaraz, dedicada a la agricultura, ganadería y aprovechamiento forestal. El aislamiento geográfico influyó en su lento desarrollo y en la conservación de costumbres tradicionales. En el siglo XIX logra su independencia municipal. Como muchos pueblos rurales, sufrió despoblación en el siglo XX, especialmente desde los años 60, cuando muchas familias emigraron a zonas urbanas en busca de mejores oportunidades.

La riqueza paisajística de este municipio, y su patrimonio vegetal, le hace ser uno de los más interesantes para el amante de la naturaleza, que podrá perderse entre los arroyos y riachuelos que recorren su término, como el Arroyo del Tejo, o subir a los Picos de La Sagra y El Padrón, desde donde poder deleitarse con la visión de todo el Valle del Guadalimar.

Pero hay tres cosas que debemos destacar de Villaverde de Guadalimar, una bastante conocida, porque en una loma, del paraje de Las Morricas, próxima a Arroyo del Tejo, encontraron la muerte el 31 de agosto de 1907, en un enfrentamiento con la Guardia Civil, los bandidos: Francisco Ríos González «Pernales» y Antonio Jiménez Rodríguez «Niño del Arahal». Las otras dos, menos conocidas, como que Villaverde en tiempos de Felipe II y Felipe III, formó parte de una provincia marítima y la tercera fue la existencia en sus cercanías de un Convento.

VISTA DE VILLAVERDE DE GUADALIMAR DESDE GOOGLE EARTH

PROVINCIA MARÍTIMA

Vamos con la primera, la afirmación de que Villaverde de Guadalimar pertenecía a una provincia marítima en tiempos de Felipe II puede parecer sorprendente hoy, dado que este municipio está en plena Sierra de Alcaraz, lejos del mar. Sin embargo, este dato tiene una explicación histórica interesante que se relaciona con la organización administrativa naval del Imperio español durante el reinado de Felipe II.

Su sucesor Felipe III, prosiguió con esta idea de sistema de defensa costera y de la organización naval, promulgando en 1607, una Real Cédula donde dispone la organización de “la matrícula de mar”, creando las primeras provincias marítimas, dependientes de los departamentos de Cartagena, Ferrol y Cádiz, con el fin de establecer zonas de responsabilidad, para la recluta de marineros, pero, sobre todo, para la construcción y mantenimiento de barcos, por la gran abundancia de pinos en la zona de Villaverde, que eran de gran altura y grosor.

Ya en la primera mitad del siglo XVIII, la demanda de madera para la construcción de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla y con posterioridad, para la construcción naval, convirtió, de manera paradójica, en provincia marítima una zona del interior peninsular entre los reinos de Jaén, Granada y Murcia, en la cabecera de los ríos Guadalquivir y Segura.

La Provincia Marítima de Segura de la Sierra quedó integrada por cincuenta y tres poblaciones, en gran parte, tradicionalmente vinculadas a la orden de Santiago, y en menor medida a territorios de realengo como Alcaraz y otras que dependían del Señorío del Conde de Paredes como Villaverde, Cotillas, Bienservida y Villapalacios, entre otros.

EL CONVENTO

El Convento de San Francisco de Villaverde de Guadalimar fue una destacada institución religiosa franciscana fundada en el siglo XV, que desempeñó un papel significativo en la vida espiritual y social de la región durante varios siglos.

Su fundación del convento se remonta a 1477, cuando Pedro Manrique, II conde de Paredes de Nava, obtuvo una bula papal para establecer un convento de franciscanos observantes en Villaverde de Guadalimar. La construcción se llevó a cabo a unos doscientos pasos de la villa, en un lugar donde se erigió una ermita bajo la advocación del Hábeas Christi. Sin embargo, no fue hasta 1486 cuando los frailes franciscanos tomaron posesión definitiva del convento. El convento mantuvo una estrecha relación con la familia Manrique.

En 1578Luis Manrique de Lara, nieto del fundador y limosnero mayor de Felipe II, firmó una escritura de patronazgo, adscribiendo el convento a su linaje.

El 1 de noviembre de 1755, el terremoto de Lisboa, causó graves daños al convento. A pesar de los esfuerzos por mantenerlo, el convento fue finalmente abandonado tras la exclaustración decretada por Mendizábal en 1835, que supuso la supresión de muchos monasterios y conventos en España. En la década de 1940, el convento, ya en estado de abandono, fue demolido y sus piedras reutilizadas en la construcción de muros de contención y otros edificios en la localidad, como las antiguas escuelas.

Hoy en día, del antiguo convento solo se conservan algunas ruinas, como el sótano y restos de arcos de sus cimientos. Estos vestigios son testimonio de la importancia histórica y cultural que tuvo el convento en Villaverde de Guadalimar y su entorno.

Mural a la entrada del pueblo, que lo recuerda.

En esta cruz y sus cimientos se utilizaron piedras del convento franciscano.

Arroyo del Tejo

El arroyo conocido como Arroyo del Tejo nace en las faldas del monte del Padrón, y se descuelga serpenteante hasta la Arroyo Del Tejo localidad.

Arroyo del tejo

A lo largo de su trayectoria podemos disfrutar de multitud de cascadas y pequeños estancos de agua.

Cruz del Pernales

Cruz del Pernales, situada en el paraje de Las Morricas, cerca de Arroyo del Tejo

Cruz del Pernales

Lugar donde fueron abatidos por la Guardia Civil, el 31 de agosto de 1907, Francisco Ríos González, «Pernales», junto a su compañero de correrías, Antonio Rodríguez Jiménez, más conocido como «el Niño del Arahal».

 

Convento de San Francisco

Fue una destacada institución religiosa franciscana fundada en el siglo XV, que desempeñó un papel

Convento de San Francisco

un papel significativo en la vida espiritual y social de la región durante varios siglos.

 

La Senda Encantada

Senda Encantada en Villaverde de Guadalimar, un encantador municipio de Albacete, ofrece un recorrido mágico que invita a descubrir un mundo donde la naturaleza y la fantasía se fusionan.

La Senda Encantada

Este sendero, de aproximadamente 2 kilómetros, se caracteriza por su entorno natural lleno de bosques frondosos y paisajes que parecen sacados de un cuento de hadas.

 

Los Picarazos

Son una formación geológica caliza peculiar, ubicados al pie del Pico de la Sarga, en el municipio de Villaverde de Guadalimar.

Los Picarazos

También conocidos como «Los Frailes» por su apariencia. Se trata de una formación impresionante de conglomerados calizos que despierta mucha curiosidad por sus formas y siluetas. 

 
 
 

Recorrer sus calles

Villaverde de Guadalimar es mucho más que un testimonio de tiempos pretéritos: representa una viva manifestación del equilibrio entre pasado y presente,

Recorrer sus calles

entre el legado de una historia discreta pero digna y el porvenir de una comunidad enraizada en los valores de la autenticidad, la sobriedad y la belleza natural.

 

Entre sierras y susurros de pino,
camino hacia Villaverde al alba temprana,
piedras que guardan el tiempo antiguo,
calles que cantan su historia serrana.

Bajo balcones de flores colgadas,
se enreda el viento con miel y romero,
y cada paso es voz apagada
de un pueblo noble, sencillo y sincero.

El río murmura cuentos de antaño,
la sierra vigila desde su altar,
y en cada esquina, sin prisa ni engaño,
la vida se deja querer, pasear.

Recorrer sus calles es ir despacio,
como un poema que quiere durar,
Villaverde, rincón de abrazo
que se lleva en el alma al marchar.

Arroyo del Tejo

El pueblo

Iglesia de San Mateo

Algunas Vistas

Los Pîcarazos

El Bellotar