El mecanismo de un batán se basa en una rueda movida por el agua y un eje de madera que mueve unos mazos usados para limpiar, golpear, desengrasar y enfurtir (Dar a los tejidos de lana el cuerpo correspondiente golpeándolos en el batán) paños y tejidos.

En las primeras décadas del siglo XIX en Casas de Lázaro está documentada la existencia de tres batanes.

El primer batanero fue Pedro Aguilar, bautizado en el Masegoso, lo que no deja claro si era originario de allí o como otros muchos del pueblo se desplazó hasta allí para ser bautizado antes de la consagración de la Iglesia de San José en nuestro pueblo (Fuente, Salomé Molina).

Todos han estado ligados a esta familia, el del pueblo se terminó convirtiendo en una sierra movida por el agua, el de abajo acabó transformándose en una pequeña central eléctrica, el de los mazos (según la tradición oral) se abandonó a raíz de un trágico accidente, el ahogamiento de un hijo del batanero. Su puesta en marcha coincidió con el poblamiento de la zona, a raíz de la reforma agraria de Jovellanos en tiempos de Carlos III.

Como por todos es sabido, Casas de Lázaro perteneció durante siglos a la Dehesa Boyal del gran Alfoz de Alcaraz, donde desde siempre predominó la ganadería bajo el control de la Mesta, como ejemplo El Cucharal (“bolsa para guardar cucharas”) tiene relación con el “ato” (lugar donde los pastores se juntaban a comer). Lugares como El Masegoso, Cilleruelo, etc., nacieron también como campamentos de pastores, de cuyas ovejas se conseguía la lana que procesaban los batanes.

El que los ingleses llevasen ovejas merinas a Australia eliminó lo que hasta entonces había sido la fuente de financiación de la monarquía española, la venta de lana a Inglaterra, de donde nacen la importancia de los puertos de Bilbao y Santander desde donde se enviaba la mercancía a Gran Bretaña.

Esta circunstancia, y ante la imposibilidad de la venta, provocó la instalación de muchos batanes en toda la sierra, incluidos los de Casas de Lázaro, donde funcionó durante bastante tiempo una fábrica de mantas y capotes en el lugar por nosotros conocido como La Máquina, hasta que las nuevas tecnologías dejaron en desuso la elaboración manual de estos productos, de los que solamente sobreviven en nuestro pueblo los telares donde antes se elaboraban traperas y otros tejidos y que ahora se dedican a la elaboración de los conocidos refajos manchegos, cuasi terminando así con nuestra incipiente industria textil.

Batán del pueblo. Para ver más fotos de este batán, pincha en este enlace

 

Batán de Los Mazos. Para ver más fotos de este batán, pincha en este enlace

 

 

Batán de abajo. Para ver más fotos de este batán, pincha en este enlace

 

El autor de este texto Laureano Sánchez Martínez  con la maqueta del mecanismo de un batán, elaborada por Francisco Pardo Martínez

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Laureano Sánchez Martínez