Por J. Ángel Munera Martínez
INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA DE LEZUZA
Lezuza es una población milenaria que ya estaba habitada en la Edad del Bronce. El poblamiento creció y se convirtió en un gran oppidum en la etapa ibérica. Fue la colonia romana de Libisosa, tal como aparece en una inscripción del siglo II en un gran sillar que se encuentra en una esquina de la Casa de la Tercia, en dicha inscripción se la cita como Colonia Libisosanorum. La importancia de Libisosa en la Edad Antigua hay que vincularla con su privilegiada posición geoestratégica al lado de la vía Heraclea o Camino de Aníbal.
Según la tradición, predicó en ella San Pablo; después, en el año 253, dos santos, Vicente y Leto, recibirían martirio; unas pinturas barrocas, de principios del siglo XVIII, en el presbiterio de la iglesia parroquial, se refieren a ello.
En la Edad Media, tras la reconquista de Alcaraz en 1213, Lezuza pasó a ser una aldea de su amplio alfoz. La población estaba ubicada en el cerro del Castillo, junto a la ermita de Santa María Luciana. A raíz de las epidemias de peste, a mediados del siglo XIV, los habitantes de la antigua Lezuza bajaron al valle, al emplazamiento actual.
Desde 1440 a 1475 este lugar perteneció a los marqueses de Villena. Tras esta última fecha Lezuza volvió a la antigua jurisdicción de Alcaraz. En 1553 se convirtió en Villa independiente por concesión del rey Carlos I.
Durante la Edad Moderna se produjo un nuevo florecimiento de la villa y se hicieron los edificios más representativos que hoy conservamos: la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción, la casa de la Tercia, y las ermitas de la Virgen de la Cruz y la del Santo Cristo de la Salud. También funcionaron otros, hoy desaparecidos: el antiguo Ayuntamiento, el Hospital de la Vera Cruz y las ermitas de Santa María Luciana y la del Calvario.

Basílica, en el Foro de la Colonia Romana
El yacimiento visitable de Libisosa fue un asentamiento humano con un horizonte crono-cultural que arranca en la Edad del Bronce y que da pie a un importante oppidum ibérico, que sería embrión de una importante colonia romana denominada Libisosa, para más tarde alojar un complejo defensivo religioso-militar tras la Reconquista, hasta su posterior abandono.
La colonia romana de Libisosa mencionada por Plinio el Viejo y registrado por Ptolomeo, gozó de un emplazamiento privilegiado que presidía una encrucijada viaria fundamental en la Península Ibérica, y de un territorio que basaba su riqueza en el control de las rutas ganaderas, lo que la convirtió en un enclave de excepcional importancia en la Antigüedad, constituyendo en la actualidad el punto de referencia arqueológico, histórico y monumental.

Libisosa Poblado Ibero

Castillo de Lezuza

Ermita Del Santo Cristo De La Salud

Pieza del Museo de Lezuza

Casa de la Tercia

Libisosa Ruinas Romanas y Castillo
Por J. Ángel Munera Martínez
LA IGLESIA PARROQUIAL DE NTRA. SRA. DE LA ASUNCIÓN
La iglesia de Lezuza es un Monumento de carácter Nacional desde 1982, posteriormente fue declarado Bien de Interés Cultural. La iglesia está bajo la advocación de Ntra. Sra. de la Asunción.
La nave principal se levantó en la primera mitad del siglo XVI, con trazas góticas tardías. Tiene 45 metros de largo, por 8 de ancho y 13 de altura. Está dividida en cinco tramos, cada una de ellos con su correspondiente bóveda de crucería, formando variados diseños de forma estrellada.
En el presbiterio destaca, por su magnitud y riqueza, el retablo y las pinturas murales. Obras de características barrocas realizadas a finales del siglo XVII y principios del XVIII.
El escultor José Montllor, proveniente de Toledo, fue el autor del retablo. Está dividido en tres calles. En la central, aparece en la parte superior, el Padre Eterno. Debajo, se representa el Calvario. Destaca en la parte central la imagen de la Inmaculada Concepción, talla policromada de principios del siglo XVIII. Las calles exteriores están flanqueadas por columnas salomónicas.
Las pinturas murales, de excelente calidad, son obra del pintor sevillano don Pedro de Guzmán. En ellas se narra la historia de la predicación de san Pablo en Libisosa, y el martirio de san Vicente y san Leto, según lo escribe el bachiller Alonso de Requena y Aragón en un libro publicado 1647.
Entre los contrafuertes exteriores, y perpendiculares al eje del templo, se abren capillas-hornacina con bóveda de cañón. En el lado del evangelio destaca la capilla el bautismo, de estilo renacentista, con bóveda ovalada y con bajorrelieves de los cuatro evangelistas en las pechinas. En el lado opuesto, otra capilla con cúpula y linterna, en la que se encuentra la Dolorosa, obra de Francisco Salzillo.
En el siglo XVIII se construyó la actual capilla de la Virgen de la Cruz, sobre un antiguo claustro. El promotor de las obras fue D. Francisco González Durán, comisario de la Inquisición. Tiene planta de cruz latina, con cúpula. En las pechinas, de nuevo, se representan las figuras de los evangelistas.
Durante el siglo XVII y XVIII se construyó la torre, con una escalera de caracol de bellísima factura que conduce hasta el campanario. El chapitel, de pizarra, de estilo toledano, se concluyó en 1787.
La entrada principal se encuentra al norte. Portada de diseño gótico con arquivoltas. En el tímpano, una hornacina con una escultura de la Piedad. Un atrio del siglo XVIII protege este acceso. Al poniente, se halla otra entrada con arco adintelado. Una cornisa, probablemente reutilizada de la colonia romana de Libisosa, remata la portada.

Iglesia Nª Sra. De La Asunción

Entrada principal. Portada de diseño gótico con arquivoltas

Retablo del Escultor José Montllor

Imagen de la Inmaculada Concepción

Iglesia Nª Sra. De La Asunción-Capilla de la Virgen de la Cruz
Por J. Ángel Munera Martínez
LA ERMITA DE LA VIRGEN DE LA CRUZ
La ermita de la Virgen de la Cruz, está situada a un kilómetro de la población de Lezuza, al cruzar el río, en lo alto de un cerro que lleva su nombre. Es un edificio de manufactura renacentista, datado en el siglo XVI, aunque de marcado carácter popular. Se encuentra dentro de un recinto rodeada por un muro de mampostería de dos metros de altura.
Se accede a través de un pórtico que tiene en lo alto una espadaña con campana. El edificio tiene planta de cruz latina. La armadura de la cubierta está formada por vigas pareadas sobre estribos. En el crucero descubrimos una elegante bóveda vaída. Al fondo, en la cabecera, un pequeño camarín de estilo barroco que aloja a la Virgen de la Cruz cuando se halla en la ermita, desde el 25 de marzo al 2 de mayo.
A finales del siglo XVI, en concreto en el año 1596, el vicario de Alcaraz mandó al mayordomo de la cofradía de la Vera Cruz que pidiera limosna y se hiciera una nueva imagen de la Virgen. La nueva talla se encargó a un escultor en Toledo. Este copió una estampa conocida como “la Piedad de Colonna”, un dibujo del célebre artista italiano Miguel Ángel Buonarroti.
La nueva imagen es la actual Virgen de la Cruz, patrona de Lezuza y titular de la ermita. La escultura, formada por la Virgen con los brazos extendidos y clamantes al cielo, Cristo muerto desplomado entre sus rodillas y dos ángeles sosteniéndole los brazos, es más bien un grupo escultórico, con gran fuerza expresiva y dramatismo, cercano al manierismo que anuncia el dramatismo del barroco.




