El topónimo de «Albacete» viene de cuando la zona se encontraba bajo el dominio andalusí, siendo denominada, originalmente como البسيط (Al-Basit), en árabe, que se traduce como «la llanura» o «el llano» en alusión a la planicie que caracteriza la geografía del lugar.
Aunque los orígenes de la ciudad son inciertos –existen restos prerromanos y romanos bajo la misma–, aunque las primeras certezas de su existencia se encuentran en el siglo IX durante el dominio andalusí de la zona.
Se cree que la primera mención al nombre de la ciudad, se da en el año 928, cuando Al-Udri se refiere a la derrota y destierro de uno de los hijos del rebelde Ibn as-Satid en Al-Basit, aunque también se ha barajado la posibilidad de que esté destierro se llevara a cabo en una zona también conocida como «los llanos” comprendida entre las localidades de Alicante y Callosa.
Hacia 1144, Ibn Abd al-Aziz reguló en Valencia que encargaba al alcaide Ibn Iyad asegurar como suyas y propias las tierras y gentes de Albacete contra los lamtuies.
Mediante el Privilegio de Villazgo, promulgado en la localidad conquense de Castillo de Garcimuñoz en 1375, se concede a Albacete el título de villa independiente de Chinchilla. No obstante, el señorío de Villena y más tarde marquesado, padecería numerosas vicisitudes en los años siguientes. Durante un lustro, las tierras albaceteñas son escenario de un conflicto bélico entre los partidarios de los Reyes Católicos y los de Juana la Beltraneja, apoyada por don Diego López Pacheco, segundo marqués de Villena. El fin del Marquesado de Villena se inicia en 1475, con la sublevación de Alcaraz y todo su Concejo.
Carta de privilegio y confirmación de la reina doña Juana a la villa de Albacete, con incorporación de privilegios anteriores, otorgado en Valladolid, el 13 de octubre de 1513.
Pergamino manuscrito y caligrafiado
Archivo Histórico Provincial de Albacete. Priv. carp. 13. Leg. 32
Será durante los siglos XIV y XV cuando se erijan en distintos puntos de la villa tres fortalezas localizadas en los tres puntos con mayor altitud; una situada en la actual plaza de las Carretas, otra en la «Villanueva» o Alto de la Villa, actualmente Villacerrada, y la tercera en el Cerrillo de San Juan, actualmente ocupa ese lugar la catedral de San Juan.
Los sucesos históricos que convulsionan Castilla en los siglos siguientes, afectan a Albacete de diversas maneras. Durante la Guerra de las Comunidades de Castilla y salvo un breve período la capital, igual que otras grandes villas, permanecen fieles a la monarquía.
Durante la guerra de las Comunidades de Castilla Albacete se mantuvo al principio leal a Carlos I, pero a finales de septiembre de 1520, posiblemente el día 29, tuvo lugar en la ciudad una revuelta que terminó instaurando en ella una administración comunera: las autoridades vigentes en el momento, como regidores y alcaldes, fueron expulsadas y reemplazadas por otras nombradas por los vecinos.
Ya en el siglo XVI, Albacete continuó su lento, aunque progresivo crecimiento, llegando a contar con 5000 habitantes. Durante este siglo, en 1526, Carlos I regalará el señorío de Albacete a su esposa, la emperatriz Isabel de Portugal como presente de boda, permitiendo la instalación en la zona de diversas órdenes monacales (Franciscanos –conventos de San Francisco y de Franciscanas de la Encarnación –, Justinianas –convento de San Lorenzo Justiniano– o Agustinos –convento de San Agustín–), comenzando a erigirse también en esta época la iglesia de San Juan que posteriormente se convertiría en catedral.
A partir de 1586 en la Gobernación del Marquesado de Villena, que comprendía dos ciudades (Chinchilla y Villena) y nueve villas: La Roda, La Gineta, Albacete, Tobarra, Hellín, Yecla, Sax, Almansa y Ves. La villa de Albacete se encuadraba en el corregimiento “de abajo”, de menor rango, no obstante, consta que a menudo el corregidor residía largas temporadas en Albacete.
Durante el siglo XVIII, Albacete se encuentra estructurado partiendo de tres núcleos: Alto de la Villa, El Cerrico y la Cuesta, con el límite situado al norte de la ciudad, en la actual autovía A-31. Los tres núcleos tenían una población de unos 8000 habitantes, que durante la guerra de sucesión española tomarán partido por el futuro Felipe V de España, el cual, en agradecimiento, concede a la ciudad en septiembre de 1710, el privilegio de una feria franca (aunque ésta ya se venía celebrando desde el siglo XIV).
La localización de Albacete, a finales del siglo XVIII aún era un lugar poco salubre debido a la gran cantidad de aguas estancadas, lo que propiciaba la aparición de enfermedades, por lo que las autoridades se plantean sendos proyectos para propiciar el desagüe de las mismas, iniciándose en 1805 la construcción del futuro Real Canal de María Cristina.
La Guerra de Independencia española (1808-1812) tuvo una importante incidencia en la ciudad. Entre otros hechos, durante estos años se produjo un vacío de poder al trasladarse las autoridades a las sierras albaceteñas de Alcaraz y del Segura desde donde se coordinaron la lucha y resistencia al ejército napoleónico, el cual saqueó en numerosas ocasiones la ciudad.
Durante el siglo XIX también se sucedieron varias epidemias de cólera que retrasarían el crecimiento de la población, aunque numerosos hechos marcarán el devenir futuro de la ciudad.
En 1833 se configura, con algunas variantes, la actual provincia de Albacete a partir de territorios procedentes de las provincias de Cuenca, La Mancha y Murcia, logrando la ciudad el rango de capitalidad de la misma, a lo que se le sumará el establecimiento de la Real Audiencia Territorial en 1834 (órgano jurisdiccional que abarcaba varias provincias limítrofes), y la llegada del ferrocarril en 1855 gracias a la construcción de la línea entre Alcázar de San Juan y Cartagena cuyo trazado transcurría por Albacete.
Habrá que esperar hasta 1862 para que, por decreto de la reina Isabel II, Albacete logre el rango de ciudad.
En 1888 se inaugura el alumbrado eléctrico, y se empieza a asistir a la incipiente instalación de las primeras fábricas y talleres, que, junto con las consecuencias de la desamortización de Mendizábal, traía consigo una gran variación en la forma de la ciudad, al aprovechar diversos conventos para configurar plazas como la del Altozano, y modificar el urbanismo de la ciudad.
La Compañía Española de Aviación se establece en la ciudad en 1923. Entre los años 1936-1938, es la sede de la base de las Brigadas Internacionales, recordaremos el bombardeo de la Legión Cóndor en 1937, donde todavía se conservan desperfectos en la verja de hierro del edificio de la Diputación de Albacete.
Actualmente, Albacete es una capital moderna, con grandes espacios para el viandante y amplias zonas verdes. Además, su situación llana y la eliminación de barreras arquitectónicas han propiciado que sea una de las urbes con mayor accesibilidad de todo el pais, con mayor calidad de vida.
PLANO DE LA CIUDAD DE ALBACETE EN 1767
QUE VISITAR EN ALBACETE
Aunque la ciudad de Albacete, articulada alrededor de un centro tradicional, al que la renovación que se produjo, sobre todo, a partir de los años setenta del siglo pasado, la ha desnudado del poco patrimonio histórico que le quedaba, todavía mantenemos “algo” de aquel Albacete nostálgico, que ya solo recordamos con fotos en blanco y negro del pasado, y que podemos visitar como son el Pasaje de Lodares que fue construido a imagen y semejanza de las galerías comerciales existentes en Italia. Su cubierta de hierro y cristal es un gran tragaluz que une las calles del Tinte y la calle Mayor. En el interior veremos figuras alegóricas que representan la Industria, la Riqueza de la Tierra, las Artes Poéticas y las Artes Liberales; además de numerosas cabezas de Mercurio, dios del comercio.
El IES Histórico Bachiller Sabuco, la inauguración corre a cargo del ministro de Instrucción y Bellas Artes, Marcelino Domingo el 6 de diciembre de 1931 con proyecto de Manuel Sainz de Vicuña y Julio Carrilero Prat. Comenzó a funcionar en los inicios de 1933 debido a «problemas técnicos». Con el golpe de estado de 1936, el Instituto se convirtió en la sede de los tristemente célebres Tribunales Populares, ya que, con la llegada de las Brigadas Internacionales, el inmueble se convirtió en su cuartel y centro de instrucción. Las clases volvieron al Instituto en septiembre de 1939.
La Catedral es una obra de estilo Renacentista- Barroco, erigida como tal al establecerse la Diócesis de Albacete en 1949 cuya construcción se remonta al siglo XVI. Aúna diversos estilos arquitectónicos: interior neo-medieval, portada neo románica; fachada occidental neogótica, entre otros. En la capilla dedicada a la Virgen de los Llanos tenemos una curiosa bóveda de crucería con linterna y en la sacristía unas hermosas pinturas murales del mismo siglo. Cierra este apartado el Teatro Circo, inaugurado el 7 de septiembre de 1887 con capacidad para más de 1.000 personas. De estilo neo-mudéjar ha sido reformado en varias ocasiones. En 1993 fue adquirido por el Ayuntamiento como patrimonio público y dieron comienzo sus últimas obras de rehabilitación. Actualmente acoge todo tipo de representaciones.
También son «edificios singulares» La Posada del Rosario, Casa Perona, Chalet de Fontecha, Colegio Notarial…, de los que haré una serie de vídeos con cada uno de estos edificios.
Colegio Notarial-Planta Baja-Salón de Actos


















