La antigua Posada del Rosario es el edificio civil más antiguo que conserva hoy la ciudad de Albacete, ya que por sus caracteres arquitectónicos sabemos que se levantaría en el primer tercio del siglo XVI. Su uso como posada se remonta al siglo XVIII. En origen perteneció a uno de los linajes más destacados de la hidalguía local: el de los Cantos Barnuevo. Se trata de una antigua casona de planta cuadrada, levantada fundamentalmente en tapial, con rasgos renacentistas y estructura regional popular, posee un amplio patio central y dos plantas, con galerías, con un sistema de columnas de cierto carácter jónico en el cuerpo inferior, mientras que en la planta superior toda la estructura, es enteramente de madera, conformando una hermosa galería cerrada que bordea el patio interior. El acceso entre ambas plantas es a través de una única escalera.

Las fachadas son de configuración sencilla y ordenada, con paredes encaladas, tiene dos puertas de acceso. En su momento tenía otras dependencias destinadas a cuadras o a guardar aperos y carruajes, contigua a esta casa tenía una huerta para hortaliza, según se describe entre los bienes de Andrés de Cantos de una casa que hereda su sobrino, Francisco Javier de Pando Cantos Galiano. En origen la posada tenía una superficie mayor a la actual pues incluía corrales ya perdidos, su extensión era de 1.827 m2, frente a los 908 m2 actuales. Además de la huerta que llegó hasta el siglo XX cuando sus propietarios, los marqueses de Villores, la donaron al Ayuntamiento para que se abriera la calle que, en agradecimiento a este gesto, lleva el nombre de marqués de Villores. Aprovechando la restauración del edificio en el año 1994 se incorporó una puerta de acceso a las salas de estudio. Se trata de la portada principal de la llamada “Casa de los Picos” (siglos XVI-XVIII) que formaba parte de la desaparecida casa-palacio de los condes de Villaleal en la calle de Gaona desmontada hacia 1977, esta fachada se caracteriza por las cabezas de clavo de tradición mudéjar, similares a los que aún podemos contemplar en diversas ciudades de la geografía española, como el Palacio del Infantado en Guadalajara.

La portada es de un solo cuerpo, y ofrece un gran vano adintelado inferior, escoltado por sendas pilastras y un molduraje continuo. Sobre ello una sencilla cornisa sostiene el segundo vano, abalconado. A ambos lados, se sitúan dos escudos de armas labrados en la misma piedra. Por lo tanto, los escudos que flanquean esta portada corresponden a esta familia hidalga de rancia tradición en Albacete, la de los Carrasco y los Villanueva. La otra puerta que da a la calle Tinte, siendo la entrada original del edificio, en la actualidad es la puerta secundaria, situada en un extremo de la fachada no en el centro, tiene un gran arco de medio punto de cantería por el que accedemos al zaguán o vestíbulo, donde hace unos años se ubicaba la oficina de turismo, desde ahí pasamos al patio interior.

El acceso a las distintas estancias, tanto arriba como abajo, se realiza a través de puertas con diversos tipos de arcos góticos, mixtilíneos, …, labrados todos en yeso. Sólo quedan sencillas techumbres de madera en la planta baja. En el lateral izquierdo del acceso por la actual puerta principal, destaca una airosa y elevada campana de una vieja chimenea de la cocina, quizá del siglo XVIII. En la restauración, en 1995, aparecieron “graffitis» e inscripciones y la portada principal procede de la antigua Casa de los Picos, sita en la calle de Gaona que fue demolida en 1977. Está realizada en piedra y se compone de dos cuerpos: el inferior flanqueado por dos pilastras cajeadas que soportan un entablamento liso; el superior posee un vano adintelado y un balcón con sencilla rejería de forja.

Aquí debajo podéis ver el vídeo que he realizado sobre este edificio singular de Albacete.