El martes pasado tuve la suerte de poder fotografiar las dos tablas restauradas de Juan de Borgoña y dos esculturas, que estaban expuestas provisionalmente en la Sala 10 del Museo de Albacete.
Esto ha sido posible por los trabajos de restauración a cargo de Pablo Nieto que dirige un equipo de cinco personas en su taller “El Parteluz” de Albacete centrado en las pinturas y el retablo, del retablo del siglo XVI de la iglesia de la Santísima Trinidad de Alcaraz que ha sacado a la luz 18 esculturas y ocho excepcionales tablas renacentistas de Juan de Borgoña, que permanecían ocultas bajo unas anodinas pinturas barrocas.
En el proceso de restauración, queda constancia que las tablas presentan huellas evidentes de al menos un incendio que las afectó y que, probablemente, determinó la decisión de cubrirlas con las nuevas escenas en un momento del siglo XVII.
Algunas de las conclusiones que se obtuvieron, tras la realización de los trabajos, fueron que las pinturas conservaban de media entre un 70 y un 80 por ciento del original; que eran tableros que aparecían superpuestos uno sobre otro y no clavados a la estructura del retablo; y que no se tuvieron en cuenta los temas abordados por Borgoña a la hora de decidir los nuevos trabajos a introducir en el siglo XVII.
Juan de Borgoña (alrededor de 1470-1535), es considerado uno de los introductores del Quattrocento italiano en Castilla y unos de los pintores peninsulares más destacados de comienzos del siglo XVI, con trabajos como los que hizo, por encargo del cardenal Cisneros, en el claustro y la sala capitular de la catedral de Toledo, a partir de 1495.
Las ocho tablas que Juan de Borgoña realizó para Alcaraz, según los expertos que las han visto, son unas excepcionales pinturas sobre el ciclo de la Virgen María, con temas como “La Anunciación, El Nacimiento y La Huida a Egipto”, en las que sobresalen la calidad del dibujo, el brillo de los fondos dorados y la actitud reposada de las figuras que muestran la vinculación de Juan de Borgoña con la pintura hispanoflamenca de influencias italianas de autores como el florentino Ghirlandaio, en cuyo taller al parecer se formó hasta 1494.